El jardinero venia como cada día a las diez de la mañana,
siempre estaba muy animado y le gustaba trabajar antes de que se ponga el sol.
Aunque a su parecer el día se veía algo distinto, puesto que había una fuerte
neblina que lo hacía estornudar mucho dado que tenia alergia a la humedad. Pero
a pesar de ello continuaba con muchas ganas de hacer su labor.
Bendson, el recogedor de hojas llego al primer vecindario de
su trabajo habitual y toco la puerta de la señora Antonieta, que quien como de
costumbre lo recibió con mucha alegría. El se dirigió al patio y recogió las
hojas rápidamente dejando todo reluciente y abonó las flores para que fueran
brillantes y fuertes. Terminada su labor en aquel primer hogar, decidió
retirarse y tomar un descanso antes de ir a la siguiente casa, por lo que se
fue al café de la esquina a tomar un late caliente para aliviar su moqueante
nariz.
Caminaba despacio, sin apuro, con una sonrisa en el rostro y
saludando a todos sus conocidos. Llegó al local de la esquina y atravesó la
puerta sin hacer ruido, se sentó en la mesa más cercana a la ventana y esperó a
la mesera pacientemente.
Habrían pasado unos cinco minutos y la dama se acercó con
rebosante alegría a tomarle la orden, él le pidió el late y ella enseguida se
lo ordeno al chef. Mientras tanto Bendson miraba la ventana pacientemente y en
el fondo de sus pensamientos se preguntaba la razón por la cual aquella mujer tenía
tantos ánimos. Miró a su alrededor y el local estaba vacío, entonces se levanto
súbitamente y se acercó a la barra, la vió suspirar y se tomo el atrevimiento
de preguntarle a que se debía tanta alegría y la mujer empezó su historia.
La hija de la mujer ya llevaba enamorada de un hombre
alrededor de un año y tenían un amorío fascinante y muy absorbente, algo que al
parecer la joven pareja disfrutaba, ambos trabajaban arduamente y el chico, a
pesar de tener una familia humilde, ganaba un gran salario. Para lo que agregó
que su hija nunca conoció a la familia de su pareja pero que confiaba plenamente
en él. La hija de la mesera había quedado embarazada hace poco y el novio
estaba enterado, sin embargo este no le había comentado nada a su familia. Pero
hoy sería el día en el que el amado le daría a sus padres la gran noticia y le
propondría matrimonio a la chica en una gran cena sorpresa.
Bendson escuchó la historia detenidamente mientras daba
pequeños sorbos a su late. Al terminar el breve relato aplaudió con alegría y
felicitó a la mujer, la abrazó y le dijo lo feliz que se sentía porque su
familia creciera, pero en el fondo él no pensaba así. En lo más profundo de sus
pensamientos él suponía que si él fuera el padre del chico, no habría estado de
acuerdo en que este se case con la hija de una camarera puesto que se esforzó
mucho para sacarlo adelante. Nuestro amigo jardinero era muy trabajador pero
también muy prejuicioso.
Entre risas dejó la taza y pagó lo consumido, se limpió los
labios y con un gesto simpático se retiró del lugar. Continuó con su ronda
laboral, así paso por alrededor de nueve patios y con mucho cariño recogió las
hojas y abonó las tierras. Habrían pasado cinco horas y ya había terminado su
ardua labor, cuando llegó a su casa se dio una ducha y al salir del baño se
vistió rápidamente. Fue al comedor a cenar con su esposa, cuando extrañamente sonó
el timbre, se abrió la puerta y entró su hijo vestido con un terno muy costoso,
los abrazó fuertemente y les dijo que dejaran todo y que vistieran con las
ropas más elegantes que tuvieran. Los padres impresionados lo obedecieron y en
el camino el joven les explicó que los quería invitar a cenar porque deseaba
profundamente que sus padres estuvieran presentes en uno de los momentos más
importantes de su vida.
Transcurrió media hora en lo que viajaban por la ciudad,
cuando llegaron a una imponente iglesia, Bendson y sus esposa estaban muy
intrigados por lo que estaba aconteciendo, Juan, el hijo, no les dijo nada y
los invitó a sentarse en la parte delantera de la iglesia. Pronto el lugar se
llenó de gente y se iniciaron las canciones nupciales, cuando repentinamente una
hermosa mujer embarazada caminó entre la gente vestida de blanco, acompañada
por la camarera y contrajo matrimonio con Juan. Bendson se quedó helado en
medio de la alegría de sus esposa, nada tenía sentido para él, su corazón latía
a mil cuando de pronto sus ojos se nublaron.
Pasaron alrededor de dos horas y al abrir los ojos el
jardinero se vió en el cuarto de una clínica con toda su nueva familia reunida,
no había podido soportar la noticia y no quería pasar el trago amargo. Bendson
explotó en cólera en medio de la sala de emergencias y expresó su profundo
desagrado, maldiciendo la nueva unión y dejando impactados a más de uno.

