Pero ella, era persistente y observadora y notó la frialdad de mi mirada y la sonrisas fingidas que en mi rostro se reflejaban, ella lo sabía, me conocía, sabia que algo me ocurría, me afligía.
Me tomó del brazo y me pregunto con mucha sutileza si estaba bien; yo podía mentirle, aunque ella lo notara nunca husmearía en mi vida si yo no se lo permitía, pero no sabia si decirle o no.
Ella vio mi indecisión, maldita angustia la que se reflejó en mi rostro, ella se enojó.
Oye, no se que te pasa, que te extraña, que te esta matando por dentro y no quieres decirme que es; me molesta que me ignores o dudes de querer que te ayude, que te entiendan o que te salven, ya quien sabe si algo malo te ocurre, al parecer quieres sufrir sola.
Sus palabra me dolieron, fueron como una estaca al corazón, me destrozo, nunca me había hablado tan triste y furiosa a la vez; me sentía la peor amiga del mundo.
Tome aire y le dije, hace dos años que no estoy con nadie, no enamorado, no ghil, no yala, no coqueteo, no nada y me siento feliz en parte porque eso da a conocer que yo no dependo de un chico para ser feliz. Pero, eso no quita el hecho de que me gustaría tener a alguien a mi lado, a alguien que me abrace y me diga cuanto me quiere, y día a día mi corazón latente llora por dentro, llora por atención, caricias y amores. Y es imposible no decirte que siento celos, celos de aquellas que reciben besos, a las que las llenan de caricias y alegrías, dolor por aquellas a quienes les dicen mi princesa a cada mañana y les recuerdan cuanto las aman. Se que soy fuerte, que no moriré por un chico, también se que el indicado llegara amen el momento preciso, que el amor no se busca, solo aparece pero ya me canse de esperar y esperar y torturarme, yo también quiero amor.
Ella me miró y lloró, me dijo que todo llega a su tiempo y que no sufra que el indicado esta por ahí perdido, buscando también a la indicada y que ya pronto nos encontraremos.
Entonces, decidimos dejar de estar tristes y nos levantamos e hicimos wafles para la merienda. Fue una cena muy amena, con musiquita; pero de pronto su celular sonó y sonó, demasiadas veces y ella me dijo que viera, yo vi y eran muchísimos mensajes y todo de un solo chico, de nombre misterioso. Los leí uno por uno, uno tras otro, mas de quince mensajes, el se veía dolido, destrozado, entristecido, y todo adjetivo que describa el sufrimiento de una persona cuando te termina tu pareja. Al parecer el la quería mucho y ella le terminó por otro chico, dice que el lo sospechaba, que ella había cambiado con el y que el ya se había preparado para esto, que ya no sentía casi nada, pero lo que le dolió a el no fue que le terminara, fue la forma en que le terminó. Le termino de la manera mas cobarde que se puede hacer le mando a decir con su mejor amiga que ya no quería. Absolutamente nada con el, ni si quiera se dignó a decírselo en la cara y eso a cualquiera le molesta, el no fue ajeno a ese sentimiento de fastidio.
Mi amiga me dijo, ves, mientras tu lloras porque crees que no te hacen caso, otros sufren porque les hacen daño, agradece que no te hacen daño porque sabes elegir.
La escuché, ella tenia mucha razón, así que solo me quede callada y puse algo de música para relajar el ambiente.
Paso alrededor de un mes y ella se había tornado algo extraña conmigo, me empezaba a preguntar porque actuaba de una u otra forma, que pensaba, que observaba, mis preferencias y disgustos y entre otras cosas. Hasta que un día lo soltó y dijo oye tu y Peter tiene muchas cosas en las que se podrían llevar bien, con las que se complementarían y en ese momento me quitó el celular y guardo el numero de Peter y le mando un mensaje que decía: "hola soy Galadris, amiga de Laura, tu eres Peter no?".
Y así empezó todo a través de la pantalla .Hablábamos mucho, nos conocimos, compartimos gustos y disgustos, tristezas y alegrías, amores y desamores, novedades y antigüedades entre otras cositas.
Conocerlo y entenderlo fue tan fácil, tan bueno, tan oportunamente exacto y tierno, me divertía mucho hablarle y conocerlo sin necesidad de verlo, era como un juego en donde dos extraños se cuentan todo y se hacen amigos sin verse los rostros.
Un día quedamos en salir y lo vi, ahí estaba el tan elegante, tan guapo, tan alto, llevaba una sonrisa dibujada en el rostro y unos ojos chinos que nunca olvidare, empezó a caminar y paso por mi lado y no se detuvo. En ese instante entendí que todo debió quedar a través de la pantalla.
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